Gerundiando… es decir, viviendo, pensando, disfrutando de esta vida, caigo a menudo en la cuenta de la dualidad, la paradoja que vive en todo ser humano: ser capaz de lo más alto y de lo más bajo, lo sublime y lo rastrero...sin dejar de ser, por supuesto, la misma persona. Sobre ello, pues, ha versado mi “conversación” de hoy:
YO: Es posible que en una misma persona puedan convivir el santo con el obsceno, el vago y el responsable, el culto y el ignorante?
NITHAEL: Me remito a una petición que hace años y en otro contexto sirvió al mismo efecto: muéstrame una de vuestras monedas. ¿Cuántas caras tiene?
YO: Dos, tiene dos.
NITHAEL: Pues de igual manera que juzgáis una sola moneda con dos caras, uno es también el ser con dos manifestaciones: no hay culto que no ignore algo, no hay obsceno que no se proponga una nueva vida, no hay vago que no sea responsable de su tiempo. El ser es uno solo. Las perspectivas son múltiples y parciales. Vosotros tomáis las perspectivas como seres, y juzgáis en consecuencia. He ahí vuestro error.
YO: Pero, amigo alado, se hace difícil creer que otra persona a quien te une una relación de admiración pueda tener el mismo defecto que tú y cometer los mismos errores. Y más aún, ver a una persona en su vertiente menos agradable y, a pesar de ello, tenerla por virtuosa y agraciada.
NITHAEL: ¿Vosotros podéis verme?
YO: No, no puedo verte.
NITHAEL: Por tanto, dirías que, como no me ves, no estoy presente aquí y ahora…
YO: No, no lo digo porque “sé” que estás.
NITHAEL: Respóndete tú mismo a tu pregunta… ¿Por qué a un ser humano del que tenéis un dato lo convertís en ese dato, cuando conmigo actuáis diferente? Es un ser. Tiene, por tanto, varias perspectivas. Vosotros tan sólo habéis visto una. Por eso se os ha dicho “no juzguéis”. Porque no tenéis todos los datos de todos los seres para poder juzgar. No es vuestra tarea. OTR@ tiene esa tarea.
YO: Entonces ¿cómo he de opinar de una persona?
NITHAEL: ¡Cuidado!: una opinión es personal; pero enjuiciar es afirmar. Por eso cuidado, porque la palabra es creadora; creadora de realidades. Si tus palabras son para ti…haz tus juicios, si así lo necesitas. Al fin, acertado o errado, sólo tú serás responsable de la carga de negatividad que quieras ver en una persona. Pero si tus palabras van a ser emitidas al mundo, cuidate de no juzgar, pues influirán en quien las escucha, y tal vez (si coinciden con su opinión), se continúe el círculo de juicios acerca de esa persona. Y tú, iluminado o ignorante, habrás sido el creador de una realidad, de una circunstancia vital para esa persona que nada tiene que ver con la Creación inicial a la que había sido llamada. No desvirtuéis, con vuestras sesgadas visiones de vuestro mundo, el Paraíso en el que estáis existiendo. Habéis sido llamados a crear…y a no destruir.
Suenan las campanas y mi espíritu despierta. No se si vírgenes, pero todos somos necias y sabias. No se si tempranos o tardíos, pero todos trabajamos la misma viña.
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viernes, 28 de agosto de 2009
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